6 de noviembre de 2009

Nuevos poemas...

...........................................................Foto: Aída Acosta



Las estrellas se han apretado como una luna
tiembla una mujer
como hoja amarilla de verano.
El silencio es una voz minúscula
y la hipocresía como una escalera
sube y baja
a ritmo de luciérnaga en celo.
La sospecha panza arriba
maulla como una gata negra.
Una mujer llora.
Otra mujer revienta fósforos
entre las manos del reencuentro.
A veces los secretos se disparan
como una nube.
Un hombre titubea y sonríe.
Una mujer llora,
la otra también.
La noche se desliza como un caracol
y responde a las dudas con piedras de sal.
Cada uno ocupa un vértice
nada tiene sentido
la brújula pierde sus puntos
los dias son arañas.
Una mujer continua llorando.



......................................................San Martín de Trevejo, 24-08-09

3 comentarios:

Frank dijo...

Ojalá Aída que no seas tú la que continúa llorando. A ratos hacen bien las lágrimas, solo a ratos como liberación de las tensiones.

Excelente poema, pronto seguiré mi lectura de los otros textos.

Un abrazo,
Frank Ruffino.

Aída Acosta dijo...

Gracias Frank,
no lloro como mujer de ese poema, pero sí puedo llegar a llorar desde una de ellas al hacer mio su dolor. y siempre hay más lágrimas. Supongo que las conocerás en otros de mis poemas.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Yo si que puedo imaginar esas lágrimas en tus ojos de miel. Pero al ver la foto, me trae grandes recuerdos. ojalá podamos repetirlo.