
Este espeso día
no rompe en aguacero
es cuestión de alquimia
necesito tus ojos, el té
el racimo de especias
cardamomo, canela, jenjibre
y esta tibieza lánguida
de la soledad de los pájaros.
Se acumula la tarde de nigrum
evocación de lluvia mansa y fértil
un olor de jazmín en la memoria
una llave perdida en los recuerdos.
Sólo cuando las palmeras
comienzan su danza,
sólo cuando absorto
miras mi rostro,
los pasos se empujan
hacia el camino iniciado
hacia el agua, el amor
la pasión, la duda.
Y las horas perdidas
caen entre las manos
como una luz
abierta al infinito.