
Tiene la tarde olor
a luna desterrada,
recuerdos del valle
donde dejaste huellas
anunciando la luz
que dibuja tu ausencia.
No sé decir con exactitud
el número de pájaros
que coronan la hora
de tu partida.
Quiero desamordazar
este viento
para obligar a la tristeza
al abandono.
He caminado hacia ti
arañanado el granito
para besar tus huesos jóvenes
para alimentar mi ser
de la nada que nos habita.
He caminado hacia ti
con mi acento de lluvia
porque estás solo
porque estoy sola
y jugamos juntos
y te quise.