23 de junio de 2008

Del poemario: "Amor sin levadura"

...........................................................Foto de Aída Acosta: "Las Torres"



No sé si es el sopor del domingo
o la irrespirable ventana
que contiene el miedo insoportable
cohabito con el sol granulado
en esta tarde de pájaros rebeldes
y trasciende el muro
como una pesadilla de fiebre.
Voy a sembrar esta sombra
de girasoles
que ya estoy harta de subirme
a los tejados y no apartar las nubes.
Voy a llenar la habitación
de jirafas y de plumas.
Voy a construir un rincón de paraguas
y a recetarme chocolate en los sueños.
Cuando me recupere de esta enfermedad
asomaré el temblor
por la puerta de la duda
y si estás
bien
y sino también.
..................................Navasfrías, 18-03-2007

17 comentarios:

Hugo Izarra dijo...

Claro que vuelvo, Aída.

helena dijo...

Aída
Que bonito tu poema!
Las metaforas que utilizas son fantásticas
Esta me ha gustado muchíssimo:
"que ya estoy harta de subirme
a los tejados y no apartar las nubes.
...
Voy a construir un rincón de paraguas"

-desculpa mi castellano...pues ni hablo ni escribo bien...:)~
Te acuerdas de mi en Foios?

Un besito
Helena

Leo Zelada Grajeda dijo...

Me gusto el poema.

Saludos desde Madrid

Francisco Cenamor dijo...

Como tu blog me ha resultado interesante, el próximo viernes 12 de julio incluiremos un breve comentario en nuestro Blog literario Asamblea de palabras (http://franciscocenamor.blogspot.com) para que nuestros lectores y lectoras le echen un ojo.
Un saludo después de tanto tiempo sin tener noticias tuyas.

Aída Acosta dijo...

Gracias por vuestros comentarios, son como abrazos que dan fuerza para seguir soñando libélulas.
Gracias.

cuchhhi dijo...

ehhhh que fantastico blog
hermana de poesía te saludo
besos

cuchhhi dijo...

Vuelve ardiendo el verano
en estas brasas de infancias,
arden las estrellas en su cielo de carbón,
arden los montes,
la sed del fuego.

Arden nuestros cuerpos acostados
en las arenas de las playas,
arde el centro de nuestro mundo,
ardiendo nuestros ojos,
buscando consumirse en el oleaje.

http://aitorarber.spaces.live.com dijo...

No puedo más.
Tendré que llamar
a tus pies desnudos.
Decirles que tomen
el auricular
que les persigue
a lo largo
de la arena caliente
del exilio.
Mi boca arde
hasta que no encuentra
sigilo
ni providencia
en la distancia
que nos atenta.
Diles a tus pies
que abran la huella
en el eco
del camino.

Me decanto por cuestiones como ésta, la de hoy, aída. El atento verano.

cuchhhi dijo...

cuando vuelves???

FER dijo...

Qué buena esa habitación llena de jirafas...

Y qué bueno re-descubrirte :-)

Besos

Aída Acosta dijo...

Cuchhhi, Aitor, vuestros versos son bienvenidos a este blog como libélulas volando en libertad.
Gracias fer por el re-descubrimiento.

Anónimo dijo...

UUYYy! Desde luego este poema es muy, muy tuyo. Yo también en el próximo sueño me recetare chocolate!!!

Besistos

María López dijo...

En el anterio se me olvido poner que era yo, María López. Estoy leyendo todos tus nuevos poemas.

Un abrazo

Aída Acosta dijo...

Querida María,
es un alegría saberte leyendo mis poemas, aún recuerdo tu escucha atenta cuando te leía algún poema recien horneado en nuestros años de estudiantes en la ciudad amarilla. Un abrazote

Anónimo dijo...

No puedo, y quiero sentir
de tu veneno el olor.
en el bardal hacia calor
aquella tarde de invierno.
La mente viajera descubre
ambiente de primavera
¡ay!, mi Navasfrias.
¡no puedo vivir sin ella!.
- Y tu gtampoco.

Anónimo dijo...

Se me ha colado una "g",
Aida,pido perdon.
De pequeño me la trage
yo, que la uso tanto.
Guerto, y mas dire,
aunque pasen muchos años.


¡ Me alegro por tu padre Aida,
de lo mejor de mi pueblo.
Lo ha querido mucho,
lo ha llevado dentro,
...y de eso,"Tomas,me alegro".

Aída Acosta dijo...

Anónimo, dejaste la "g", pero se te olvidó decir tu nombre, como no sé quién eres, sólo decir que espero que Navasfrías siempre guarde su paisaje intacto para poder disfrutarlo y escribir sobre él. Saludos